Historias que permanecen en la sombra.

Podría haber empezado este post hablando de evidencias como, por ejemplo, de que la industria de la moda es la segunda que más contamina, o de la ausencia de grupos femeninos que sean cabeza de cartel en festivales.


Tenemos tan asumidos ciertos roles que hemos crecido sin analizar las letras machistas del reggaeton o sin pararnos a pensar que no podemos defender el feminismo al mismo tiempo que compramos ropa confeccionada por mujeres en situación de explotación.


Seguiré diciendo que no necesito que digas que eres feminista, el feminismo se demuestra con hechos.

Se demuestra fomentando la visibilidad del trabajo de quien durante muchos años, por cuestiones sociales, culturales y de asunción de roles de género, se mantuvo o se mantiene en la sombra y sin llegar a ser valorado.

Hablar de visibilidad de la mujer en todos los ámbitos pasa por ser autocríticos, autoanalíticos y por empezar a deconstruir el aprendizaje social que llevamos grabado a fuego y que nos ha llevado a la invisibilidad hasta el día de hoy.


Pasan dos cosas:

Por un lado, a nivel cognitivo no estamos preparados para asimilar toda la información a la que nos vemos expuestos.

La otra gran verdad es que no nos han enseñado a pensar, interesa que no seamos conscientes de contradicciones en las que caemos por vivir dentro de este modelo de consumo, de esta construcción social. El capitalismo y Amancio Ortega quieren que creamos que somos mejores comprando una camiseta con un mensaje o un icono feminista, sin pararnos a pensar de donde viene esa camiseta o en la triste historia de explotación femenina e infantil, de miseria social y de desigualdad que esconde esa colección. Historias de mujeres que permanecen a la sombra, a las que no se les paga lo digno por su trabajo, a las que no se les da un valor real. ¿Te suena esta historia? ¿Acaso no es contra lo que estamos luchando?


Si seguimos hablando de historias de mujeres que permanecieron en la sombra, en el mundo de la música, desde tiempos inmemoriados, tenemos claros ejemplos de mujeres que han pasado desapercibidas por cederles su talento a personajes masculinos, Nannel Mozart , Clara
Shumann
o Fanny Mendelson.


Esto no ha pasado solo en el mundo de la música clásica. A todxs nos cuesta hablar de hitos de la música sin que se produzca un bombardeo de respuestas de personajes y grupos masculinos. También es bastante evidente la ausencia de personajes femeninos encabezando el cartel de festivales o la baja proporción de estos grupos en comparación a los grupos masculinos.


¿Sabéis qué? Quiero una igualdad real, quiero que las luchas se sigan con criterio, que se nos valore por lo que somos, por lo que hacemos y no por que en nuestra composición genética haya un cromosoma X o Y. Quiero festivales con grupos femeninos cabezas de cartel pero
¿sabéis lo que sería ideal? Vivir en una sociedad utópica en la que no nos tuviésemos que planear la desigualdad.

Aquí os dejamos una muestra de todas ellas, ayúdanos a completar esta lista añadiendo aquellas mujeres músicas que deberían estar aquí.

La Abuela Sale del Armario

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